HA Schult
Basura hermosa
Sus obras de escala épica le valieron al artista conceptual, HA Schult, el apodo de “Christo alemánâ€.
Una cita con HA Schult puede descrita como un encuentro con un visionario. El artista de 63 años de edad se autodenomina un “Macherâ€, un hacedor. Esta definición abarca muy bien el complejo carácter de Schult. “Macher†se refiere, por un lado, al realizador y trabajador, por el otro, en el lenguaje coloquial alemán, se utiliza para referirse a aquel que quiere hacerse el importante.
Schult nació el 24 de junio de 1939 en Parchim, Mecklemburgo y supo desde muy joven que querÃa ser artista. “El perÃodo de la infancia en torno a los cinco o seis años de edad es el de mayor influencia para un artistaâ€, dice Schult. “Cuando yo tenÃa seis años mis padres se encargaron de conseguir alguien que me diera clases de arte, porque yo ya era un excelente pintor y desde aquel momento comencé a ser un artistaâ€.
Su obra siempre estuvo influenciada por la experiencia de haber crecido en Alemania luego de la segunda guerra mundial. “Yo conocà una BerlÃn muerta. Vi las primeras pelÃculas en blanco y negro, provenientes de EE.UU., y vi a toda la gente que volvÃa de la guerra en el Este europeo. Quizás surgió en aquella época el diálogo entre realidad y vida, que está presente en todo mi trabajoâ€, reflexiona el artista.
HA Schult se formó en BerlÃn Occidental y Oriental, en Düsseldorf y en Heidelberg. De 1958 a 1961 estudió en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf. “Allà habÃa tres artistas que fueron importantes para mÃâ€, recuerda Schult su época de estudiante, “Ives Klein, porque pintó un cuadro que nos dio libertad. El artista francés George Mateu, para él lo importante era cómo se hace un cuadro. Y Jackson Pollock. Para él lo importante no era el cuadro, sino más bien el piso, todo el espacio alrededor del cuadro era lo que importaba. El cuadro era sólo una parte de este tipo de arteâ€.
La chatarra también es arte
En 1969, Schult llamó la atención con su acción artÃstica “Situation Schackstrasseâ€. El happening consistÃa en cubrir una calle de Múnich con basura y papel, luego de la cual fue inmediatamente arrestado por la policÃa. Pero este serÃa sólo el principio, los proyectos fueron creciendo a medida que HA Schult cambiaba de locación urbana.
En una noche del año 1976 llenó la plaza San Marco de Venecia con diarios viejos, sorprendiendo a la mañana siguiente a venecianos, autoridades y amantes del arte. Otra de sus obras, un Ford Fiesta con alas doradas, fue ubicado encima de una columna marcando asà la entrada al Museo de la Ciudad de Colonia. En Nueva York, HA Schult contrató a un doble, para que piloteara y estrellara un pequeño avión, del tipo Cessna, en un basural en Staten Island. En 1983, también en Nueva York, utilizó viejos diarios del “New York Timesâ€, para crear un rÃo de papel en el centro de la ciudad con las torres gemelas al fondo.
Nueva York jugó un papel crucial en la vida de Schult. En los años 70 se mudó para allà porque, según él, era el único centro verdadero para el arte contemporáneo. “Antes de la segunda guerra mundial, ParÃs habÃa sido la ciudad más importante para los artistasâ€, opina Schult. “Pero después de la guerra, ParÃs ya no contaba para el arte contemporáneo. Londres tenÃa sólo dos galerÃas de arte contemporáneo, en Alemania habÃa solamente cinco. Pero Nueva York ejercÃa una gran influencia sobre los artistas en aquella época. Fue el punto de partida para muchos artistas, Jackson Pollock, Willem de Kooning y muchos más. Y yo quise ir al centroâ€.
Pero no sólo los grandes nombres del arte sirvieron de inspiración a HA Schult en Nueva York. Hubo muchos encuentros cotidianos que inspiraron su trabajo. “Cuando fui a Nueva York, en los 70, habÃa más de 90.000 artistas allÃ, trabajando como taxistas o camarerosâ€, cuenta Schult. “¿Conoce a la cantante Madonna? Ella fue mi camarera en Nueva York, en 1967. Quizás mi próximo camarero se convierta en un famoso artista en 20 añosâ€.
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