Kurt Masur
La música como instrumento de paz
La carrera del director de orquesta Kurt Masur lo ubicó en el ojo de la tormenta de la guerra frÃa y ahora del conflicto en mediano oriente. Pero todo el tiempo buscó con igual intensidad hacer buena música y promover la paz.
Kurt Masur, es uno de los músicos más respetados y admirados de su generación, que además de haber alcanzado fama mundial como director de orquesta, es conocido como humanista.
En su juventud Masur quiso ser organista, pero debido a un problema en un dedo su médico de cabecera le desaconsejó una carrera como instrumentista. Fue, en cierto modo, el destino que lo llevó a la dirección musical.
“Con 16 años asistà por primera vez a un conciertoâ€, recuerda Masur. “Nunca antes habÃa escuchado una orquesta sinfónica y quedé tan impresionado que decidà ser director de orquesta.†Una decisión sorpresiva, sobre todo para la familia del joven Kurt.
“Todos se rieron de mÃ, incluso mi familiaâ€, cuenta, “decÃan, ‘este jovencito que tartamudea frente a público, se piensa parar delante de 100 músicos, hablarles y dirigirlos?’†Pero Masur recorrió mucho camino desde su época de adolescente tÃmido y ha dirigido casi todas las orquestas más importantes del mundo a lo largo de su carrera.
Aprendiendo con un gran maestro
Kurt Masur nació en 1927, en la ciudad de Brieg, en Silesia. Estudió piano, composición y dirección de orquesta en el Conservatorio Musical de Leipzig. Pero el verdadero mensaje de la música lo aprendió mucho antes, con su primera maestra: “Ella era también organista y muy devota a la música que tocaba, de modo que tenÃa mucho respeto por cada obra y sentÃa que no tenÃa el derecho de agregar algo propioâ€. De esta maestra aprendió la importancia de respetar aquello que escribió el compositor. “El compositor ya ha dicho todo, si logras descubrir todo eso ya es suficiente y serás un hombre feliz. No trates de cambiar una u otra cosa acorde a tu gusto.â€
Durante sus estudios en Leipzig, Masur conoció a Wilhelm Fürtwangler, uno de los grandes directores del siglo 20, quien influenció enormemente al entonces joven músico. “Furtwängler llegó a Leipzig justo después de la segunda guerra mundial, cuando yo era estudiante allÃ,†relata Masur. “Nos era permitido asistir a los ensayos y fue la primera vez que comprendà que si un gran director realmente permanece de pie frente a una orquesta, es capaz de cambiar todo.â€
El observar a Fürtwangler le permitió reconocer las cualidades imprescindibles para ser director de orquesta. “Lo necesario para lograr un concierto extraordinario no es sólo el carácter de la orquesta, ni su sonido especial, sino también la calidad y conocer las expectativas del público.â€
Luego de graduarse en Leipzig, Masur trabajó primero como entrenador de orquestas en el Teatro Estatal de Halle y luego como Kapellmeister en las Operas de Erfurt y Leipzig. Firmó su primer gran contrato orquestral en 1955, como director de la Filarmónica de Dresde. Tres años más tarde regresó a la ópera, esta vez como director general musical en el Teatro Estatal de Mecklenburg, en Schwerin. De 1960 a 1964 fue director musical ‘senior’ de la Komische Oper en BerlÃn, donde colaboró con el importante director Walter Felsenstein.
Rompiendo el techo de vidrio
El siguiente perÃodo fue uno de los más difÃciles para Masur. “Me alejé de Felsenstein porque sentà que me iba a destruir. Como él era tan fuerte, yo me volvÃa cada dÃa un poco más rÃgido. Fue por eso que lo abandoné, pero nuestro gobierno creyó que yo querÃa irme del paÃs o para Alemania Occidental y de repente pasé cuatro años sin ninguna orquesta,†asà describe el director sus primeras experiencias profesionales en la antigua Alemania comunista.
Destrozado por esta situación, aparentemente sin salida, Masur decidió aprovechar el tiempo para estudiar partituras con una profundidad, que de otro modo no le habrÃa sido posible. “Fui a la famosa biblioteca musical de BerlÃn. Allà descubrà que habÃa partituras impresas de Beethoven, que estaban llenas de errores. No es que fueran las notas equivocadas, pero la dinámica era totalmente errónea.â€
En 1967 la antigua orquesta de Masur, la Filarmónica de Dresde, lo invitó a regresar al escenario, dando inicio asà a una nueva era en la carrera del director. El propio Masur describe esta nueva etapa como una época crucial en su vida. “Era maravilloso trabajar con una orquesta en la cual nunca me tuve que imponer como jefe o como alguien que es el director principalâ€, dice el músico. “Eramos todos compañeros y por primera vez en mi vida sentà lo que es un compañerismo en el cual todos están luchando por la misma causaâ€.
Apenas dos años más tarde, la orquesta Gewandhaus de Leipzig le ofrece asumir el puesto de Kapellmeister. Este cargo importantÃsimo ya habÃa sido ocupado por figuras históricas como Felix Mendelssohn, Arthur Nikisch, Wilhelm Fürtwangler y Bruno Walter. Masur sintió que no podÃa dejar pasar esta oportunidad, aunque Dresde seguÃa siendo importante para él. “Insistà en quedarme en Dresde, aceptando a la vez el puesto en la Gewandhaus. Durante dos años me fue posible trabajar en ambas orquestas. Más adelante tuve que optar por Leipzig, pero siempre mantuve el contacto con Dresde.â€
Masur ocupó el cargo en Leipzig de 1970 a 1996. En 1974 dirigió la orquesta del Este de Alemania durante su primera gira a EE.UU. A lo largo de 27 temporadas convirtió a la Gewandhaus en una de las mejores orquestas del mundo. Su conducción llamó la atención a nivel mundial, no sólo en el plano musical, sino también por ser un lÃder que aboga por la paz y un mejor entendimiento en las regiones en crisis. En 1989 jugó un rol clave en las manifestaciones por la paz en Leipzig, que desencadenaron la caÃda del comunismo en el Este de Europa y la reunificación alemana. Cuando dejó Leipzig, en 1996, la Gewandhaus lo nombró como su ‘Primer Director Laureado’.
En 2001, luego de una grave enfermedad, Masur tuvo que someterse a un transplante de riñón. En cuestión de semanas regresó al trabajo, esta vez para una serie de conciertos con la Filarmónica de Israel. “Los músicos me hicieron un chiste tÃpicamente israelÃâ€, cuenta Masur riéndose “me dijeron ‘eh, Sr.Masur, Usted nos hace trabajar tan duro que parece que le han trasplantado el riñón de un leónâ€.
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